
QUIÉN FUE
MARÍA ALEJANDRA
Antes de pedirte nada, queremos presentarte a alguien. Porque todo lo que hacemos cada beca, cada bono, cada llamada de agradecimiento empieza en ella.
El pronóstico. María Alejandra nació con artrogriposis múltiple congénita, una condición que rigidiza las articulaciones desde el nacimiento. El pronóstico fue una sentencia repetida tres veces: no caminaría, no estudiaría, no aprendería nada.
¿Y si una vida que dieron por terminada al nacer fuera la que nos enseña a vivir?

La elección
Su madre, Patricia, entonces madre soltera, no lo aceptó: inició cada tratamiento que existía. Jairo llegó un año después, se casó con Patricia y eligió ser el padre de María Alejandra. En esta historia nadie ayudó por obligación. Se eligió. Ese detalle, que parece pequeño, es el modelo entero de esta fundación.

La prueba
Ella revocó el pronóstico completo. Abogada de la Universidad Javeriana. Especialista en derecho laboral de la Universidad del Rosario. Trabajó desde su tercer año de carrera. Leía mil páginas en dos o tres días. Iba a carreras y conciertos aunque le costaran días de cama, con diademas de flores y sin pedir permiso.
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En sus palabras
«Aprendí a escuchar mi cuerpo, pero lo más importante, entendí que usar alternativas de movilidad no me detiene sino que al contrario, me da libertad e independencia.»
María Alejandra, en una publicación personal
La promesa
Falleció el 23 de mayo de 2020 en Bogotá, tras la más sencilla de todas sus cirugías. Su padre le hizo una promesa. Desde 2021 su familia beca estudiantes en su nombre y en Manizales un mural con su letra lo recuerda. En 2026 esa promesa se volvió una fundación. Cada beca nueva repite el gesto que la hizo posible: alguien elige hacerse cargo del futuro de una persona que no es suya.
Su nombre sigue enseñando.
